Claves del funcionamiento del cerebro de un optimista

Mediante una simple resonancia magnética se puede examinar cómo se activa la predisposición a que sucedan cosas positivas en nuestro cerebro


Somos optimistas por naturaleza, y si algo se puede afirmar es que el optimismo respecto al futuro es un rasgo típicamente humano. Así lo ha demostrado un equipo de científicos.

Una simple resonancia magnética funcional del cerebro para determinar cómo se activa la predisposición a que nos ocurran cosas positivas, sin que ocurra exista razón para ello, es la base para demostrar que nuestro cerebro reacciona ante emociones positivas.

En concreto, un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York ha podido comprobar que cuando tú o cualquier otra persona imagináis los éxitos que os deparará vuestra carrera profesional, aumenta la actividad en la amígdala y la corteza cingulada anterior del cerebro.

Mente y cerebro conectados


De esta manera, se ha podido determinar, por ejemplo, que la depresión puede estar relacionada con las irregularidades en el funcionamiento de las zonas identificadas en la resonancia. Y eso, a su vez, está en línea con la opinión cada vez más extendida de que cerebro y mente se unen por la base neurológica del cerebro.

Y de manera análoga, un grupo de neurocientíficos británicos ha demostrado que desactivar ciertas áreas cerebrales mediante impulsos magnéticos puede hacer desaparecer las tendencias positivas de nuestro cerebro.

En concreto, existen dos zonas del cerebro, conocidas como circunvolución frontal inferior derecha e izquierda, que controlan parcialmente los sentimientos de optimismo y pesimismo. El izquierdo procesa la información con sesgo positivo, mientras el derecho mira lo que ocurre y lo que puede ocurrir en el futuro de manera menos optimista. 

De esta manera, si se desconectan las neuronas optimistas, los protagonistas del estudio han demostrado percibir el mundo que les rodea de manera menos positiva.

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